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Descubriendo la marca

Hoy, las conocemos como sinónimo de éxito, buena calidad y de lujo. Sus nombres, símbolos y colores están siempre en los primeros tres escalones de nuestra mente. Un signo de visto blanco, una manzana, un jaguar, son elementos cotidianos que donde los vemos nos recuerdan a ellas, a las marcas.

Nos gustan, las queremos. Algunas tal vez no ofrezcan el mejor producto, pero sus estrategias nos hacen preferirlas. Entrelazan historias, apelan a nuestra sensibilidad e inconscientemente nos hacen construir lazos que profesionalmente se conoce como “amor a la marca”.

Detrás de las marcas hay una maquinaria creativa y estratégica diseñada para hacernos creer que sus productos son la mejor opción.

Entonces, al evaluarlas, medir su desarrollo global, nos preguntamos: ¿es más marketing que comunicación o al revés? Para aquellos que amamos esto y conocemos un poco el mercado, nos atrevemos a decir que es más de comunicación que de mercadeo.

Y no por ser poeta, sino que Apple es mejor que Samsung por eso. En marketing son iguales, tienen relativamente el mismo número de ventas, compiten en ese aspecto. Los productos son similares, la calidad por igual. Sin embargo, se tiene la percepción de que Apple es más sofisticado, es superior.

Eso es gracias al poder de la comunicación. Al uso de storytelling del cual se hablaba en el blog pasado, el aprovechamiento de herramientas de “engagement” a través de las redes, los audiovisuales, los concursos que motivan a las personas a ser parte de las historias, la publicidad geosegmentada, creada específicamente para atraer.

Detrás de las marcas hay una maquinaria creativa y estratégica diseñada para hacernos creer que sus productos son la mejor opción. Y por lo general lo son, porque comunicación no es mentir, pero la verdad es que a veces un producto puede hacer la misma función que otro a menor precio. Sin embargo, “la marca” hace el excelente trabajo de vendértelo mejor.

Ese poder, esa atracción no llega de la noche a la mañana. Las marcas construyen su identidad paso a paso, seleccionan el nombre correcto, los colores ideales, la filosofía corporativa coherente con sus metas y sus prácticas. Y a partir de esa base construyen y reconstruyen estrategias y acciones que los ayuden a posicionarse como líderes en el mercado. Es como una pieza teatral donde se ensaya, se corrigen equivocaciones, se espera que la función sea un éxito y de serlo, los actores construyen un nombre que se relaciona con la calidad y el buen trabajo.

Hoy, las marcas son más que un producto, mucho más.

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